Dios mío, yo lo escojo todo. No quiero ser santa a medias, no me asusta sufrir por ti, sólo me asusta una cosa: conservar mi voluntad. Tómala, ¡pues "yo escojo todo" lo que tú quieres...!
Santa Teresita de Lisieux.
“Nuestro Señor es como una madre que lleva a su hijo en brazos. Este niño es malo; da patadas a su madre, la muerde, la araña; pero ella no hace caso; sabe que si ella le suelta caerá, y no podrá caminar solo. Así es Nuestro Señor: pese a todo, acepta nuestros malos tratos; soporta todas nuestras arrogancias; perdona todas las faltas; tiene piedad de nosotros. El buen Dios tardará menos tiempo en perdonar a un pecador que se arrepiente, que una madre en retirar a su hijo del fuego”.
Si tuviéramos fe seríamos capaces de ver a Jesucristo en el Santísimo Sacramento como los ángeles lo ven el cielo. Él está ahí. Nos espera.
Cuando el relativismo moral se absolutiza en nombre de la tolerancia, los derechos básicos se relativizan y se abre la puerta al totalitarismo.
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Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos.
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Benedicto XVI